Ya nadie quiere un camión para ser feliz


Conducir camiones es un veneno. O te gusta o no lo aguantas», sentencia Evaristo Bastarrica. Él lleva al volante desde los 18 años, ganándose la vida como lo hizo su padre. Ahora tiene 57, y ni piensa en jubilarse. «Nunca he hecho otra cosa. Mi familia me deja ya por imposible», bromea. Esta semana ha tenido suerte, ha podido pasar una noche en casa entre dos viajes. Lo normal, incluso en el negocio de las rutas nacionales, es vivir unos seis días en la carretera. En su caso, cargando chatarra y productos a granel. «Las grandes empresas quieren mano de obra baratita. Y empleados que trabajen como negros. ¿Profesionales? Cada vez menos. Antes se valoraba la experiencia, ahora te ponen… Ver Más
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