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Tuesday, August 3, 2021

Un factor clave para marcar diferencias en la era de la formación continua


En un mercado laboral cada vez más marcado por la vertiginosa transformación tecnológica y la digitalización, la única constante parece ser el cambio. Una realidad que obliga a los profesionales a afrontar una permanente puesta al día de conocimientos y habilidades y, en no pocas ocasiones, a reinventarse por completo. Vivimos en la era del ‘lifelong learning’: la necesidad de formación nunca se detiene y se extiende a lo largo de toda la vida profesional. Por su flexilbidad y su cercanía con la realidad empresarial, los estudios de posgrado en general, y los másteres en particular, se presentan como un instrumento clave para responder a este nuevo y exigente contexto. Y en ocasiones, también como un elemento diferenciador que puede decantar la balanza de la empleabilidad o facilitar un salto adelante en una carrera profesional ya en marcha.

Sara Álvarez, directora de Atracción de Talento de Adecco (con Máster en Dirección de Recursos Humanos), reconoce que a menudo tiene que responder a la pregunta de si tener un posgrado o un máster es importante para el mercado laboral: «Formarse a lo largo de la vida profesional siempre es bueno. Pero es importante informarse antes de hacer un máster, no solo lo que se quiere hacer, sino dónde. Porque aunque todo suma, no todo suma de la misma manera. Conviene saber qué docentes lo imparten, qué temáticas, cómo… por lo general tenemos más en cuenta opiniones y criterios subjetivos que objetivos». En este sentido esta experta señala que «sería interesante, al igual que existe para las universidades, contar con un ranking de másteres con elementos de medición contratados para poder tomar la mejor decisión».

Además, aclara que tener un máster «puede ser un plus, pero si no sabes a lo que te vas a dedicar deja de serlo». Álvarez apuesta porque sea una decisión valorada una vez se está trabajando para saber hacia dónde se quiere orientar la carrera profesional. Y en lo que se refiere a las posibilidades de empleo que abre tener o no un máster, señala que la selección de candidatos que se realiza desde Adecco, «ni las abre ni las cierra. Se valora al candidato en su totalidad, su formación pero también sus aptitudes, sus habilidades, sus valores… y si tenemos a dos personas con las mismas características, entonces es posible que sume», señala.

En este sentido, el último informe disponible sobre oferta y demanda de empleo en España realizado por Infoempleo y Adecco refleja que el 3,55% de las ofertas publicadas en 2019 incluían entre sus requisitos la necesidad de contar con estudios de posgrado, un aumento espectacular que multiplica por más del doble el valor cosechado en el año anterior, que se situaba en el 1,4%. Pero si además se toma como referencia el conjunto de ofertas dirigidas a candidatos con carrera universitaria, el porcentaje aumenta hasta el 8,4%. Y, sin duda, la formación influye en la retribución económica: un trabajador con máster cobra unos 16.000 euros anuales más que una persona que solo haya cursado Secundaria, y unos 12.000 más que otra que haya terminado Bachillerato.

El valor de la flexibilidad

Desde Fundación Universidad-Empresa (FUE), Carmen Palomino, directora del área de Talento (con un programa directivo en Digitalización de RR.HH.), coincide en la idea de que es «un anacronismo terminar la carrera y realizar un máster. Hay titulaciones en las que necesitas máster habilitante para desarrollar tu profesión y se tienen que hacer. Pero para el resto es muy interesante pasar algunos años de trabajo para decidir luego en qué quieres especializarte». Además, señala que es importante no generalizar: «Ni todo el mundo tiene que estudiar un máster, ni todos son estupendos u horribles, cada uno tiene su momento, su lugar, o el por qué». No obstante, deja claro que aunque la formación continua es ya un requisito en todo profesional, y todo tipo de estudios tienen su espacio, «un máster ofrece un conocimiento mucho más profundo y cuenta con elementos interesantes como el ‘networking’, mientras que otras fórmulas como cursos cortos o un ‘webinar’ son más para cosas puntuales. El máster es la mejor forma que existe para actualizarse, formarse y especializarse».

La empleabilidad y la especialización son, sin duda, cuestiones que se tienen en cuenta en la elección del máster que, cada día, están más apegados a la realidad del mercado laboral. Por ello a Palomino le preocupa la nueva Ley de Universidades que prepara el Gobierno, y los posibles cambios en materia de másteres y títulos propios. «Los másteres propios de las universidades han evolucionado mucho gracias a la flexibilidad que tienen de adaptarse a las demandas del mercado, ofreciendo a los profesionales formación especializada en aquello que necesitan. Si se introduce una mayor rigidez, aunque sea con el fin de establecer cierto orden entre tanta oferta, perderán su sentido. Por ello esperamos, ahora que ha comenzado el periodo de alegaciones, que los másteres propios mantengan su flexibilidad y sigan sirviendo para lo que están pensados».

Según la EPA, España cerró 2020 con casi 940.000 desempleados mayores de 50 años. A pesar de su avalada experiencia, la digitalización y la tecnología han supuesto serios obstáculos en su carrera, de modo que la formación en estas nuevas competencias resulta clave para su continuidad en el mercado. Lejos de clichés que les estigmatizan, el alumnado sénior se interesa cada vez más en estudiar grados universitarios, másteres oficiales y no oficiales e incluso doctorado. Eso sí, la modalidad preferida es la formación a distancia. Gloria Juste, directora de Proyectos de Fundación Endesa y coordinadora Generación Savia (con máster en Derecho Fiscal y Tributario), apuesta por «un modelo de máster híbrido, que combine el online y el presencial, para facilitar tanto la formación de aquellos séniors que siguen en activo como de aquellos que se encuentran en desempleo. Esto abre la puerta a un nuevo escenario contrapuesto a las actuales exigencias de tiempo y recursos económicos de un máster, abriendo la puerta a que puedan cursarlos más alumnos y de manera más económica».

Porque aunque apuesta por los másteres, que considera una formación de 360 grados, señala que «no hay que olvidar que tienen limitaciones económicas para un sénior en desempleo y en general resultan muy exigentes en tiempo y presupuesto». Esta experta apuesta sobre todo por la formación continua: «Nos hemos equivocado en España con un modelo laboral donde prácticamente en una empresa creces, te reproduces y mueres. La empresa tiene la responsabilidad de ofrecer oportunidades de formación a cualquier empleado y a cualquier edad. La vida profesional es muy larga y con oportunidades de formación se alarga su duración».

En las vacantes para cubrir puestos de responsabilidad la tasa de ofertas en las que se incluye como requisito contar con estudios de postgrado ha aumentado: en 2019 más del 24,8% de las ofertas destinadas a cubrir puestos directivos solicitan formación de postgrado. Xavier Gangonells, director general de la Asociación Española de Directivos (con un PGD del IESE), señala que «es muy recomendable que se realice formación de posgrado en un momento determinado de la vida profesional, sin olvidar que la formación tiene que ser continua para mantenerse actualizado en un mundo tan cambiante como el actual. El concepto ‘lifelong learning’ es un imperativo sobre todo para los directivos tanto para aquellos que se encuentran en una situación de discontinuidad, como para los que están en activo».

Gangonells señala que «las carreras directivas ya no son lineales: en el pasado, era frecuente iniciar y terminar la carrera en una misma compañía. Hoy es imprescindible ir actualizando competencias, de forma que es importante que cada profesional se haga responsable de su propia empleabilidad. La prioridad de las compañías es su sostenibilidad a largo plazo, y por tanto se ocupan de la formación de los directivos, pero estos deben ser responsables de su desarrollo y complementarla si es preciso. Ante los retos cambiantes que deben afrontar las empresas y sus líderes, para seguir aportando valor a la empresa a lo largo del tiempo, la formación es clave». El director general de la AED recuerda que los másteres tienen una duración limitada, se realizan en un momento concreto «y pueden ser muy valiosos, tanto por sus contenidos como por las relaciones que se establece con otros profesionales, en muchos casos de origen internacional. Pero hay que trabajar el ‘lifelong learning’ y formarse permanentemente tanto para aportar valor a la compañía, como pensando en el futuro profesional de cada uno, para crecer a nivel profesional».

Source: Noticias

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