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Wednesday, January 19, 2022

Turismofobia


Espa√Īa recibi√≥ en 2016 75 millones de turistas, un 10% m√°s que en 2015 y un 27% m√°s que en el m√°ximo pre-crisis de 2007. Nuestro pa√≠s devino, as√≠, en el segundo destino tur√≠stico del mundo, s√≥lo superado por Francia. Estos 75 millones de turistas desembolsaron m√°s de 77.000 millones de euros, lo que supuso un gasto medio diario de 138 euros por visitante extranjero. Si tenemos en cuenta tambi√©n el turismo interno, su contribuci√≥n econ√≥mica resulta muy superior: el turismo genera una actividad de 120.000 millones de euros (el 11,1% del PIB) y un volumen de empleo de 2,5 millones de personas.

Las industrias beneficiadas por el turismo son muy variadas: hosteler√≠a, restauraci√≥n, transporte por ferrocarril, transporte por carretera, transporte mar√≠timo, transporte a√©reo, alquiler de veh√≠culos, agencia de viajes, industria cultural y servicios deportivos. A su vez, las principales comunidades receptoras de turistas extranjeros fueron Catalu√Īa, Baleares y Canarias, las cuales concentraron el 56% de todos los visitantes.

Entre 2010 y 2015, el PIB de Espa√Īa se contrajo en 5.300 millones de euros, mientras que la aportaci√≥n del turismo al PIB se increment√≥ en 8.400 millones. Es decir, sin el turismo, el PIB espa√Īol se habr√≠a contra√≠do en 13.700 millones. En t√©rminos de empleo, la ocupaci√≥n en Espa√Īa se redujo en 860.000 personas entre 2010 y 2015, mientras que la industria tur√≠stica gener√≥ 140.000 puestos de trabajo netos: sin la aportaci√≥n del turismo, en 2015 habr√≠a habido un mill√≥n de parados menos que en 2010. Visto desde otra perspectiva: en 2014 y 2015 (a√Īos de recuperaci√≥n), Espa√Īa gener√≥ 730.000 empleos, de los cuales 288.000 (el 39%) fueron creados por la industria tur√≠stica.

Problemas en Europa

El impacto del turismo en nuestra economía es, pues, espectacular. Sin embargo, el turismo también genera costes vinculados con la saturación de los bienes colectivos de una ciudad (calles, transporte urbano, falta de habitaciones por restricciones turísticas, etc.). Las mismas industrias que medran con el turismo pueden generar problemas de aglomeración entre los locales.

Durante las √ļltimas semanas, diversas ciudades espa√Īolas han sufrido brotes de lo que ya se ha bautizado como turismofobia, es decir, el rechazo de parte de la poblaci√≥n aut√≥ctona hacia el visitante extranjero. Una parte de esa turismofobia tiene, evidentemente, una motivaci√≥n pol√≠tica. Del mismo modo que hace unos pocos a√Īos trataba de instrumentarse electoralmente el drama de los desahucios o del desempleo expansivo, ahora ‚Äďen plena recuperaci√≥n‚Äď intentan instrumentarse las molestias derivadas de una alta afluencia tur√≠stica.

A la postre, muchas de las quejas politizadas son obviamente exageradas. La saturaci√≥n urban√≠stica de, por ejemplo, Barcelona dista de ser superior al de otras urbes europeas. La capital catalana cuenta con 1,6 millones de habitantes y recibe cada a√Īo 8,5 millones de turistas extranjeros (a lo largo del a√Īo, multiplica por 5,3 su poblaci√≥n). En cambio, Mil√°n tiene 1,3 millones de residentes y acoge 7,65 millones de turistas anuales (multiplica por 5,8 su poblaci√≥n); en Par√≠s habitan 2,2 millones de habitantes y recibe 15,3 millones de turistas (multiplica por 6,9 su poblaci√≥n); y √Āmsterdam √ļnicamente cuenta con 800.000 habitantes y recibe 8 millones de visitantes (multiplica por 10 su poblaci√≥n).

No obstante, y m√°s all√° de la motivaci√≥n pol√≠tica de parte de esa turismofobia, es cierto que el turismo puede generar algunos problemas en las ciudades. Pero lejos de perder el tiempo debatiendo acerca de cu√°l deber√≠a ser el modelo tur√≠stico de Espa√Īa, deber√≠amos comenzar a reconocer que Espa√Īa no tiene por qu√© tener un √ļnico modelo sino m√ļltiples. En lugar de rechazar el turismo in toto, deber√≠amos trasladar la regulaci√≥n de los aspectos m√°s conflictivos del turismo (su repercusi√≥n sobre las zonas comunes) a unidades de gesti√≥n mucho m√°s descentralizadas que el Gobierno central, la comunidad aut√≥noma o incluso el ayuntamiento: por ejemplo, las juntas de distrito o las comunidades vecinales. De esta forma, florecer√°n en Espa√Īa muy diversos modelos tur√≠sticos en competencia, cada uno de los cuales ser√° responsable de cosechar o de renunciar a los muy sustanciales beneficios que genera el turismo.

Source: The PPP Economy

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