Italia, una economía en recuperación


Siguiendo regularmente las noticias económicas acerca de Italia, últimamente, llama mucho la atención lo que está ocurriendo con el rescate de cuatro bancos regionales por parte del Estado italiano. Pero hay que decir que ese rescate, realizado a través del Banco de Italia, tiene relación con la gestión y no con el empleo de dinero público. La técnica del «bail-in» implica que un rescate bancario no se haga gracias a los contribuyentes, sino a los propios inversores y acreedores de la entidad bancaria rescatada.

Pero ¿en qué situación económica se encuentra ahora Italia? «Estamos, claramente, en una fase de recuperación», explica a LA RAZÓN el profesor de Historia de la Economía, Giuseppe Di Taranto, de la Universidad Luiss de Roma. «Dicha recuperación se ve confirmada por los datos. Esta semana conocíamos, de hecho, que las inversiones extranjeras en 2015 han alcanzado, en Italia, los 75.000 millones de euros, 20.000 más que el año anterior. Es un dato de confianza para la economía; ya que se trata de cuotas de minoría: las empresas italianas beneficiadas no cambian de propiedad».

Por otro lado, los índices macroeconómicos, a finales de 2015, tienen para Italia una tendencia hacia la mejoría, lo cual demuestra una cierta estabilidad económica. Respecto al año anterior, las rentas familiares han aumentado un 1,5%, el consumo un 1,2% y la compraventa de viviendas de 10,8%. «Este dato es importante. Un 70% de los italianos posee una vivienda en propiedad. Con la crisis, el patrimonio inmobiliario italiano había perdido un 30% de su valor. Tras varios años de crisis en el sector de la construcción, esta fase negativa, sin embargo, ha concluido», aclara el docente.

Hay datos positivos también en lo que se refiere al empleo. En 2015, unas 500.000 personas han encontrado trabajo, donde 300.000 de éstas han pasado de un contrato temporal a uno indefinido. Las últimas estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) apuntan a un crecimiento positivo del PIB italiano a lo largo de este año 2016. «Desde que en 2011 hicimos los deberes, que en esencia consistieron en poner en marcha las reformas necesarias; Italia ha desarrollado una reforma laboral, una reforma de la administración pública y una reforma constitucional, entre otras. Desde el Gobierno de Mario Monti [2011-2013], el país se encuentra en el 72% del total de las reformas por completar», afirma Di Taranto. «El camino hasta aquí nos ha permitido observar determinados efectos positivos en la actual recuperación económica».

Al hablar de los «efectos positivos» se refiere, en primer lugar, a los derivados de la reforma laboral, aprobada por Matteo Renzi en 2015. «Ha aumentado la flexibilidad de entrada en el mercado laboral ya que, durante dos años más, las empresas tendrán ventajas fiscales si optan por contratar de forma indefinida. Por otro lado, la reforma de las pensiones ha sido determinante en lo que se refiere a la flexibilidad de salida del mercado laboral», añade el economista. Aquellos no hayan alcanzado la edad de jubilación, hoy pueden valerse de determinadas medidas para disfrutar de la pensión antes de lo previsto, comprometiendo tan sólo una pequeña parte de la misma. Para Italia era muy importante reformar el sistema de pensiones porque supone un gasto del 15% del PIB del país, entre los más caros de los países OCDE. Apunta Di Taranto: «Haber pasado de un sistema retributivo al contributivo, desde 2012; permitirá que, con el tiempo, el gasto dedicado a las pensiones vaya disminuyendo progresivamente. Y de paso, corregir las brechas generacionales entre jóvenes y ancianos, con el incentivo de la creación de empleo».

En lo que se refiere al déficit, Italia lo está reduciendo paulatinamente: «El año pasado estaba en el 2,9% y este año alcanzará el 2,4%», corrobora el experto. El PIB es, probablemente, uno de los principales datos macroeconómicos positivos de este año, para Roma, tras un trienio 2011-2014 negativo. «Actualmente, nos encontramos en el segundo año de PIB positivo (0,8% en 2015)», detalla Giuseppe Di Taranto. «La cifra que se baraja para 2016 es del 1,4%-1,5%, así pues, casi el doble respecto al año anterior. Sin detenernos ni siquiera en los datos exactos, lo que sí es muy importante es el cambio en la tendencia, confirmado también por el FMI: tras tres años en negativo, se consolida un pronóstico positivo incluso para 2017».

La deuda pública italiana en relación al PIB ronda, aproximadamente, en torno al 132%. Para el año que viene está prevista una reducción de la deuda pública, como consecuencia de tres factores. El primero es, precisamente, el aumento del PIB, dado que tanto al hablar de déficit como de deuda pública la referencia apela a una relación matemática con el PIB. Así pues, aumentando el denominador, disminuyen el déficit y la deuda pública. El segundo es la disminución, en términos absolutos, de la propia deuda debido a las privatizaciones. «Ya se han recibido, tan sólo con la privatización de los correos italianos, unos 3.400 millones de euros que irán directamente a la disminución de la deuda pública», confirma el entrevistado. El tercer elemento, se debe a la prima de riesgo: «Siendo ésta cada vez más baja, se ahorran los gastos destinados a pagar los intereses derivados de pedir prestado dinero por parte del Estado».

Source: The PPP Economy

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