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Monday, November 29, 2021

Guerra judicial entre un agricultor murciano y el Rey de Marruecos por unas mandarinas con 'derechos de autor'


Una simple fruta desencaden√≥ en 2011 una batalla judicial que ahora vive el √ļltimo de sus combates. La disputa la ha causado la ‘nadorcott’, una variedad de mandarina desarrollada por el Instituto Nacional de Investigaci√≥n Agr√≥noma de Marruecos y cuya patente es propiedad de una empresa perteneciente a la dinast√≠a alau√≠. Un agricultor murciano la comenz√≥ a cultivar en 2006 y cinco a√Īos despu√©s fue demandado por ello, dando comienzo a un litigio que ha pasado por un Juzgado de lo Mercantil, por la Audiencia Provincial de Murcia y por el Tribunal Supremo, con el Tribunal de Justicia de la Uni√≥n Europea (TJUE) como invitado estrella.

Hace 15 a√Īos, Jos√© C√°novas Pardo, propietario de una empresa que lleva su nombre, plant√≥ en una de sus fincas unos 4.400 mandarinos de esta variedad. Unos meses despu√©s, en octubre de 2007, Geslive, que gestionaba los derechos de la ‘nadorcott’ en Espa√Īa y Portugal, envi√≥ un requerimiento pidiendo el cese de la actividad de Pardo que no fue atendido. En marzo de 2011, tres a√Īos y medio despu√©s, la Compa√Ī√≠a de Variedades Vegetales Protegidas (CVVP), que asumi√≥ la gesti√≥n que antes hac√≠a Geslive, volvi√≥ a solicitar el cese. Finalmente, en noviembre de 2011 interpusieron una denuncia ante el Juzgado de lo Mercantil en la que solicitaban, adem√°s de que parara la actividad, la destrucci√≥n de los mandarinos y una indemnizaci√≥n.

Ese calendario es crucial. El Juzgado de lo Mercantil desestim√≥ la denuncia al considerar que, de acuerdo al Derecho europeo, los hechos hab√≠an prescrito: el plazo para denunciar era de tres a√Īos desde que se concediera la protecci√≥n o desde que se tuviera conocimiento de que una persona se hab√≠a apropiado de ella. Sin embargo, CVVP recurri√≥ ante la Audiencia Provincial y esta le dio la raz√≥n al considerar que eran actos que se prolongaban el tiempo. En consecuencia, se impuso a Pardo una indemnizaci√≥n de 31.199 euros.

El caso saltó entonces hasta el Tribunal Supremo, ya que Pardo interpuso un recurso contra la sentencia que le obligaba a pagar a CVVP. El Alto Tribunal, ante las dudas que le provocaba el caso, planteó varias preguntas al TJUE sobre cómo debía interpretar el reglamento comunitario, unas cuestiones prejudiciales a las que Luxemburgo dio respuesta la semana pasada.

La sentencia de Luxemburgo

En su sentencia del jueves, el TJUE considera que el plazo de prescripci√≥n de tres a√Īos comienza a correr, con independencia de que el acto infractor contin√ļe, en la fecha en que se haya concedido la protecci√≥n comunitaria a la ‘nadorcott’ o en la que se haya tenido conocimiento de que Pardo la cultivaba sin los oportunos permisos, desmontando la tesis de la Audiencia Provincial de Murcia. Ahora, la pelota vuelve a estar en el tejado del Supremo, ya que el TJUE le insta a determinar cu√°ndo tuvo conocimiento CVVP de cada uno de los actos infractores cometidos supuestamente por Pardo para dictar la sentencia definitiva.

El motivo es que, pese a darle la raz√≥n al agricultor con respecto al plazo de prescripci√≥n, no lo hace con otra de sus pretensiones, la de que esa caducidad se aplicara a todos los actos infractores cometidos posteriormente. Por un lado, Luxemburgo cree que no respetar el plazo de tres a√Īos crear√≠a una ¬ęinseguridad constante¬Ľ para el acusado de una irregularidad, ya que podr√≠a darse el caso de que la propietaria de los derechos hubiera tolerado esta actitud hasta el punto de hacer creer al denunciado que actuaba de buena fe.

Sin embargo, el TJUE tambi√©n indica que si la prescripci√≥n del acto inicial se aplicara a todos los desencadenados con posterioridad, ¬ęel titular de la protecci√≥n comunitaria quedar√≠a privado de toda protecci√≥n¬Ľ. Y el problema es que, seg√ļn han informado fuentes de CVVP, Pardo, que no ha podido ser contactado por este diario, contin√ļa cultivando la variedad de mandarina que ha desencadenado toda esta batalla.

Un centenar de denuncias

Desde la gestora de los derechos admiten a ABC cierta ¬ędescoordinaci√≥n¬Ľ en la tramitaci√≥n de la denuncia contra Jos√© C√°novas Pardo S. L. ‚Äď¬ęuna empresa mercantil, no un agricultor¬Ľ, recuerdan‚Äď , lo que llev√≥ a que se presentara pasado el plazo de tres a√Īos. No obstante, se√Īalan que han registrado m√°s de un centenar de denuncias similares y en todas se les ha dado la raz√≥n, subrayando la idea de que este es solo un ¬ętema puntual¬Ľ. Es m√°s, defienden que hubo otro procedimiento con sentencia firme contra Pardo por otra finca en la que cultivaba la misma variedad de mandarina en la que los tribunales dieron la raz√≥n a CVVP, obligando al agricultor a acabar con todas las plantas que ten√≠a.

No obstante, no se atreven a aventurar si el Alto Tribunal obligar√° a Pardo, 15 a√Īos despu√©s, a talar todos los mandarinos que posee en su finca, pese a que la indemnizaci√≥n que fij√≥ la Audiencia Provincial de Murcia pueda decaer. ¬ęEl Tribunal Supremo se tiene que pronunciar atendiendo a las circunstancias del caso¬Ľ, dicen, y eso llegar√° en unos meses. Entonces, ¬ęya se ver√°¬Ľ.

Imagen promocional de la ‘nadorcott’ en el folleto informativo de CVVP – CVVP

La ‘nadorcott’

La ‘nadorcott’, seg√ļn el folleto informativo del CVVP, es una variedad de mandarina tard√≠a altamente productiva de color naranja rojizo pero con un caracter√≠stico toque rosa en el albedo, su piel interior, m√°s blanquecina.

Mide entre 5,5 y 6,8 cm con un peso de entre 70 y 90 gramos, teniendo un contenido en zumo que alcanza el 60%. Madura a mediados de enero, pero puede conservarse en el √°rbol hasta abril.

Source: Noticias

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