Difícil armonía
Al parecer, la vicepresidenta segunda ha ido a Europa a pedir lo que aquí no consigue imponer. Y tampoco es seguro que, a pesar de sus declaraciones, desee hacerlo. Me refiero a la idea de limitar la libertad de la banca para pagar los sueldos de sus altos directivos, las atenciones estatutarias de sus consejos y distribuir los dividendos entre sus accionistas a la vez que plantean ERE enormes destinados a adelgazar sus plantillas. Una decisión privada que siempre provoca abolladuras en lo público, por un lado o por otro. El tema me parece delicado y complejo. No hay duda de que es una desagradable coincidencia el que los sueldos sean tan abultados y los despidos tan extensos. El nivel… Ver Más
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