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Thursday, April 15, 2021

«Tarde o temprano habrá menos empleo, pero será más productivo»


En la próxima década, el mercado laboral español seguirá creando empleo y serán la sanidad, el comercio y los servicios a las empresas los que concentrarán el grueso de la ocupaciones. El empleo en la construcción debería recuperar un tanto su peso en la ocupación total, aunque sin regresar a los valores previos a la crisis por la menor expansión de crédito, la caída estructural de los nuevos hogares y las dificultades de aumento en la obra pública. La industria aumentará su peso en el total del empleo, mientras que la ocupación pública y la educativa bajarán. Estas son algunas de las principales conclusiones del estudio el «Futuro del empleo» presentado por ManpowerGroup y elaborado por el catedrático de Economía Aplicada, Josep Oliver. El estudio recoge tres hipótesis distintas de crecimiento del empleo en el periodo 2016-2026, aunque todas ellas con tendencia decreciente, por las «mejoras de la productividad que deberían emerger los próximos años».

La hipótesis media de crecimiento del empleo que Oliver considera más probable, sería la de un aumento de la ocupación del 1,3% anual para todo el periodo 2016-2026 o lo que es lo mismo 260.000 nuevos empleos al año. Esto significaría una reducción del ritmo anual de crecimiento del empleo desde el elevado 1,7% de los años 2016-2021, al 0,9% del periodo 2021-2026, lo que se traduciría en 2,6 millones más de empleos en los próximos 10 años, hasta los 20,8 millones. De este modo habría que esperar otros cinco años, hasta 2023-2024 para que España recupere los 20,5 millones de ocupados que tenía en 2007, antes de que estallara la crisis. Una previsión menos optimista que la del Gobierno, que confía en que estos niveles se recuperen en 2020. «En cualquier caso, deberíamos preocuparnos menos del volumen de la ocupación y más de la productividad del empleo», subrayó Oliver. Precisamente, el pasado 1 de diciembre el Banco Central Europeo (BCE) advertía a España y al resto de países del Sur de Europa de la baja productividad laboral que se explica por la mano de obra no cualificada, la poca inversión en I+D+i, y las elevadas cargas administrativas para las empresas.

Técnicos de apoyo

De los 2,6 millones de empleos que se crearán hasta 2026, la categoría que más aumentará serían los profesionales y técnicos de apoyo, que aportarían un millón de empleos, con un ritmo de crecimiento anual del 1,9%, por encima de la media, seguidos por los 600.000 de cualificados. Los servicios financieros serán otro de los sectores que también perderán peso en su contribución al empleo, en cambio el envejecimiento progresivo de la sociedad española debería comportar incrementos en la sanidad y servicios sociales (que incluye asistencia social), que aumentarían del 8,4% al 9% su peso en el empleo, con un crecimiento anual entre 2016 y 2026 de un 2,1%. «A pesar de los aumentos más intensos de la industria y la construcción, en 2026 la estructura productiva de la economía española ofrecerá unos registros no muy distintos a los de 2016. Ello refleja cómo a pesar de los distintos crecimientos, el peso de los servicios domina el conjunto del empleo con un peso en la ocupación total del 74% (15,5 millones de ocupados), mientras que la industria aportaría un escaso 15% (600.000) y algo más del 6% la construcción (200.000)», según explica Oliver.

Sanidad y comercio

De los 2,6 millones de empleos que se espera que se creen, cinco sectores (sanidad, otras producciones manufactureras, comercio, servicios a las empresas y hostelería) generarían una media en el entorno de los 300.000 nuevos empleos por rama, con máximos de 350.000 para sanidad y servicios sociales y mínimos de 275.000 para servicios a las empresas: en total 1,2 millones de empleos.

Por categorías de profesionales, los que más crecerían en 2026 son los de derecho (un 3,5% anual), seguidos de los especialistas en organización (3,3%), profesionales de las ciencias físicas y otras ciencias (3%) y de la salud (2,6%), mientras que el crecimiento de los profesionales de la educación sería nulo. Por su parte, en los técnicos de apoyo destaca el fuerte aumento de sanitarios y profesionales de terapias alternativas (3,4% anual). Junto al relativamente importante avance en profesionales y técnicos, una segunda característica de las transformaciones de la estructura ocupacional que genera el cambio productivo, es la pérdida de directivos cercana al 30%.

La categoría de trabajadores sin cualificar aumentaría cerca de un 18% entre 2016 y 2026 (un 1,7% anual), por encima del 14% de media del conjunto del empleo, hasta los 425.000 nuevos ocupados y alcanzaría los 2,8 millones en 2026. Por su parte, los trabajadores cualificados crecerían por encima de los no cualificados, hasta los 550.000 en el periodo 2016-2026, un 14,5%, con 4,4 millones de ocupados.

Finalmente, el grupo más numeroso de trabajadores, los empleados de los servicios privados, situarían su avance en el 1,3% en el periodo 2016-2026 , con 1,3 millones de empleos.

El colectivo que más aumenta, y explica el grueso del avance del empleo, es el de los ocupados con alta formación, con casi 2,3 millones de los 2,6 millones, con un crecimiento próximo del 30% continuando la tendencia anterior de aumento de su peso. Este grupo educacional, que representa más del 42% del empleo en 2016, aumentará hasta casi el 48%, en especial por los incrementos de ocupados con formación técnica, junto a la de licenciados y doctores.

Baja formación

Por el contrario, caen los ocupados con nivel bajo de formación, en el entorno de los 420.000, con lo que su peso retrocede desde casi el 35% a escasamente el 28% del total. Mientras que los ocupados con nivel intermedio (el antiguo BUP y Formación Profesional), aumentarían en unos 740.000, un 17% más. Sobresaldrían los ocupados con formación profesional con un incremento de más del 36%, muy por encima de la práctica estabilidad de aquéllos con titulación BUP (3,6%). De tal modo que el peso de los primeros sobre el total de ocupados pasaría del 9,7% al 11,6%, y el de los segundos se reduciría del 14,2% al 12,9%.

Una de las conclusiones del estudio y de las más preocupantes es la deriva demográfica española. La nueva ocupación se generaría en su práctica totalidad en el grupo de 50 y más años (generando 2,4 millones de empleos de los 2,6 millones que se esperan de aquí a 2026) y con un aumento continuado de la edad media de los ocupados, desde los 42,7 años de 2016 a los 44,1 en 2026. «La edad media de los ocupados no para de crecer y se pierden casi 800.000 activos potenciales, algo que sólo se podría evitar con mucha inmigración», concluyó el profesor Josep Oliver.

Source: The PPP Economy

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