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Wednesday, May 22, 2019

La perseverancia: «Un valor que gana al coeficiente intelectual»


La psicóloga Angela Duckworth recoge en su obra «El poder de la pasión y la perseverancia» que la «perseverancia le gana al coeficiente intelectual, y a las pruebas de conocimiento en la predicción de quienes van a tener éxito en ciertas situaciones». Duckworth se interesó por este tema cuando era profesora de matemáticas y observó que los niños más inteligentes no siempre tenían las mejores notas, mientras que los que parecían tener más dificultades terminaban los primeros porque le dedicaban más tiempo a las tareas. Cambió las matemáticas por la psicología y realizó una investigación con estudios contrastados científicamente que la llevaron a la conclusión de que el éxito en la vida poco tiene que ver con la inteligencia y mucho con el autocontrol, la perseverancia y la capacidad de levantarse después de una caída. «La gente con temple no es estoica sino que sufre al conseguir sus metas», explica. También dice que la perseverancia «es la actitud de “no me doy por vencido” o una pose de pelear hasta el final frente a los retos». Abraham Lincoln, es un ejemplo de perseverancia. Ésta le llevó a ser presidente de los Estados Unidos después de perder más de 10 elecciones. Logró la igualdad de hombres y mujeres y abolió la esclavitud. En una ocasión un periodista le preguntó si nunca pensó en tirar la toalla y él contestó. «Para mí esos reveses no han sido fracasos, han sido resultados no deseados. Yo voy a conseguir la igualdad de los hombres, por eso voy a ganar esta elección y voy a cambiar esta nación».

Marco Tulio, en su obra «De la invención retórica», define la perseverancia de la siguiente manera : «Es la permanencia estable y perpetua en lo que la razón ha decidido». Juan Carlos Cubeiro, Head of Talent de ManpowerGroup, sostiene que «la perseverancia requiere de voluntad, disciplina, constancia, resistencia, insistencia, empeño, tesón y proactividad. Sus enemigos son la pereza, la dejadez, el desinterés, el titubeo o la blandura. Por eso, más que una virtud (un valor practicado) es una condición previa a la virtud. Como se dice en la película El Hotel Marigold, “Todo sale bien al final. Si todavía no va bien, es que no ha llegado el final”». ¿Es la perseverancia uno de los valores que las empresas deben cuidar? Cubeiro responde que «las empresas han de tratar de atraer, desarrollar y comprometer a profesionales con perseverancia, insistencia, consistencia. El talento ha de perseverar, y el liderazgo no digamos. En la historia encontramos ejemplos como el de Winston Churchill (nunca te rindas, nunca te rindas, nunca te rindas) y entre los empresarios, el caso de Ray Kroc (McDonald’s): “Persevere. Nada en el mundo puede reemplazar a la perseverancia. El talento no lo hará; nada es más común que los fracasados con talento. El genio tampoco; el genio sin recompensa es ya proverbial. Perseverancia y determinación son las únicas virtudes omnipotentes”». Cubeiro añade que es un valor muy escaso. «La mayoría de las personas abandonan a las primeras de cambio. Pensemos en un personaje cinematográfico como Rocky Balboa, que a lo largo de la saga persevera para seguir ganando, y como entrenador inculca la perseverancia a su pupilo». A veces las urgencias de negocios cortoplacistas hacen olvidar que los valores son la base del éxito. Es lo que responde Germán Granda, Director General de Forética. «La perseverancia es un valor para cualquier profesional. Para un empresario significa mantenerse firme y adaptarse a las demandas del entorno y ser capaz de dar las respuestas adecuadas a inversores, clientes o empleados en cada momento. Para un empleado significa compromiso con el proyecto y capacidad de mantener su empleabilidad en un contexto de cambios profundos».

Crisis

En un mundo cada vez más volátil, la perseverancia como valor necesariamente está viviendo una crisis, sostiene Marta Romo, socia directora de BeUp. «Muchas personas no valoran esta cualidad porque la relacionan con la dificultad para el cambio, con la terquedad o con la necesidad de tener la razón. Sin embargo, la perseverancia no tiene que ver con este tipo de comportamientos. Teniendo en cuenta los niveles de desarrollo de esta cualidad, en los niveles más altos podemos encontrar lo que hoy se denomina “iteración”, que está tan de moda y es muy valorada en las organizaciones. Iterar significa repetir una acción e ir mejorándola con la información obtenida hasta encontrar la óptima. La perseverancia marca la diferencia entre las personas, porque hoy en día ya no son tan importantes las decisiones sino las ejecuciones», concluye Romo.

Como paradigmas de la persistencia, Benjamín Franklin, Florence Nightingale, Thomas Alva Edison, Henry Ford, Albert Einstein, Hellen Keller, Walt Disney o Elina Musk.

Source: The PPP Economy

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