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Wednesday, October 27, 2021

Intervención sin dinero público


La Comisión Europea ha aprobado que Italia pueda crear definitivamente un sistema de «banco malo» para evitar las posibles consecuencias de activos tóxicos financieros en el futuro. El objetivo es que las entidades financieras italianas tengan una forma para poder deshacerse de sus créditos morosos con el apoyo de la gestión pública, pero sin dinero público.

El pasado otoño, el Gobierno transalpino y la banca de Italia, en menos de 48 horas, elaboraron un plan de salvamento para cuatro entidades en crisis –Banca Etruria, Banca Marche, CariChieti y CariFerrara– por un valor total de 3.600 millones de euros. La operación, que no prevé gastos para el Estado italiano, implica una intervención pública relativa a la gestión de dichas entidades a través del Banco de Italia.

¿Cómo se ha llegado hasta aquí? «Todo el proceso de simplificación del tejido bancario italiano, que tenía demasiadas cajas de ahorro, empieza en los años 90», explica Alessandro Pansa, profesor de Finanzas de la Universidad Luiss de Roma. «Los problemas más actuales de entes como Banca Etruria residen en el hecho de que, en la cotidianidad de estos últimos años, muchas entidades bancarias de perfil medio se han querido comportar como unas grandes compañías. Y este comportamiento atrevido les ha llevado a realizar unas operaciones cuyo nivel estaba por encima de sus posibilidades».

Lo cierto es que Europa ha garantizado a Italia, con la creación de un «banco malo», que ya no se empleará ningún dinero público, tal como ha ocurrido con ING en Holanda, la alemana Commerzbank o la española Bankia. Entonces, si hubiera una quiebra de un banco, ¿quién pagará por ello? Sus accionistas, sus acreedores y eventualmente, sus clientes. De todos modos, se consideran intocables las cuentas corrientes con menos de 100.000 euros. Serán los propios accionistas o acreedores quienes, «desde dentro», se encargarán de rescatar a su entidad bancaria. Es lo que se conoce, en la terminología económica, como «bail-in»; así pues, una estrategia donde se reduce de manera forzada el valor de las acciones y deudas de un determinado banco a punto de entrar en serias dificultades.

Este mecanismo, completamente opuesto a la contribución pública para el rescate de los bancos –«bail-out»-, se ha formulado en Europa y Estados Unidos en los últimos años para que también los inversores privados estuvieran directamente involucrados en los riesgos, evitando que todo el peso de los eventuales «default» no recayera sólo en los contribuyentes a través de las arcas públicas de un Estado, en este caso, de la Unión Europea. Porque lo cierto es que el «bail-out», a los países de la eurozona, le ha supuesto un gasto total de 518.000 millones de euros. Si Italia se ha limitado a un préstamo de 4.000 millones de euros para ayudar al banco Monte Paschi di Siena; el Estado alemán, sin embargo, ha empleado 250.000 millones de euros para salvar a sus entidades bancarias mediante el dinero de sus contribuyentes.

Más allá de lo estrictamente económico, todos los acontecimientos relativos al rescate bancario están desgastando tanto al Gobierno italiano como a la Bolsa de Milán. Y es que Banca Etruria, durante unos meses fue dirigida por Piero Boschi, vicepresidente de la entidad y padre de Maria Elena Boschi, una de las ministras estrella del ejecutivo de Matteo Renzi. El posible conflicto de intereses está poniendo a prueba, en estas últimas semanas, la credibilidad del presidente del ejecutivo transalpino.

En este momento, entre los bancos italianos más sólidos, atendiendo al coeficiente patrimonial elaborado a partir del parámetro Common Equity Tier I (CET I), que calcula la relación entre el capital de un banco y su actividad en el mercado, aparece Finecobank, del grupo UniCredit, con un patrimonio de más de 52.000 millones de euros y más de un millón de clientes. En la lista mundial, aparece como el vigésimo quinto banco más importante del mundo.

En segunda posición, se encuentra Banca Mediolanum, perteneciente al imperio empresarial de Silvio Berlusconi (alrededor del 40% del accionariado). Estando por encima de la media desde el punto de vista de la solidez financiera, según los analistas este banco superará sin dificultades las pruebas de resistencia que el BCE realizará a determinadas entidades financieras a partir de 2017.

Entre las grandes compañías bancarias italianas se encuentra la Banca Generali, vinculada a la centenaria aseguradora Generali. Entre enero y septiembre de 2015 obtuvo beneficios por un total de 166 millones de euros (un 17% más respecto a 2014), alcanzando un patrimonio total superior a los 39.000 millones de euros. Entre los bancos más sólidos de Italia, se encuentra Intesa Sanpaolo, que el pasado año, siendo el trigésimo más importante del mundo, superó con holgura los test de resistencia del Banco Central Europeo aplicados a las grandes entidades bancarias del Viejo Continente.

CLAVES

– La Comisión Europea ha aprobado que Italia pueda crear definitivamente un sistema para evitar el impacto de los activos tóxicos financieros en el futuro.

– Muchas entidades de perfil medio se han querido comportar como grandes compañías y han realizado unas operaciones cuyo nivel estaba por encima de sus posibilidades.

– Europa ha garantizado a Italia que ya no se empleará ningún dinero público. Ante una quiebra pagarían los accionistas, acreedores y, eventualmente, los clientes.

– Entre los bancos italianos más sólidos aparece el banco Finecobank, con un patrimonio de más de 52.000 millones de euros y más de un millón de clientes.

Source: The PPP Economy

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