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Monday, September 20, 2021

«Deberíamos volcarnos más en darle un valor añadido al proyecto España»


Clemente González, fundador, propietario y presidente ejecutivo del Grupo Alibérico, está a punto de cumplir su primer año como presidente de la Institución Ferial de Madrid (Ifema). Se define como «un español feliz» que «lleva una vida normal llena de ilusiones y proyectos, que compagina el trabajo en su empresa con este proyecto apasionante y precioso que es Ifema, en el que tengo muchas esperanzas puestas porque estamos construyendo un futuro innovador». Se siente muy orgulloso de la herencia familiar: «Mis padres no me dejaron propiedades, pero sí valores».

– ¿Cómo se definiría como empresario?

– Soy un empresario con un gran afán por crecer, con una importante componente tecnológica y una gran orientación grande al cliente, que se ocupa mucha de los profesionales con los que trabaja. Las personas son muy importantes para mí. Comparto al 100% la tesis de que el secreto del éxito de las empresas familiares radica en el factor humano. En definitiva, soy un hombre corriente muy animoso que se entrega plenamente a lo que hace.

– ¿Se diferencia mucho de la idea de empresario que tiene el ciudadano medio?

– Su imagen en nuestro país no se ajusta a la realidad. No es buena. Al revés de lo que ocurre, por ejemplo en Estados Unidos, donde son reconocidos y vistos como generadores de empleo y riqueza. Por distintos motivos no se corresponde con la verdad. Sin embargo, parece que aquí lo que está de moda es ser emprendedor. No entiendo por qué el que empieza está bien considerado y el que ya ha demostrado casi todo, no.

– ¿No cree que se debe en parte a la confusión entre directivo y empresario?

– Efectivamente, son conceptos muy mezclados. Hay muchas grandes empresas gestionadas por magníficos directivos y otras dirigidas por sus propietarios. Pero creo que en todos los lados, tanto en un colectivo como en otro, ha habido ejemplos negativos en este país. Hay ejecutivos y empresarios que hacen daño.

– ¿En qué se diferecia la Ifema actual de la que recibió a principios de junio de 2016?

– Básicamente en que hoy tenemos proyectos de futuro. Cuando llegamos, la primera tarea que nos propusimos fue la de analizar dónde estábamos y decidir a dónde queremos ir. Las empresas que no tienen claro a dónde van, e Ifema es una empresa más, y, por tanto, si sus directivos y demás empleados no saben qué se espera de ellos y cuáles son los desafíos a los que tienen que hacer frente, carecen de vida, de ilusión, de fuerza… Mirando para adelante, y sin echar la vista atrás, en estos momentos Ifema tiene un plan, un plan muy ambicioso, y todo el equipo está alineado con esos objetivos y me atrevería a decir que también empieza a compartir los valores de la institución.

– ¿Cuáles son los pilares de ese proyecto?

– Las personas, y el oficio que tienen, que conforman la plantilla; la tecnología –queremos implementar nuevos sistemas–; la innovación –fundamental para ser diferentes y ofrecer algo distinto–, y un afán por contribuir a la expansión de Madrid y toda su Comunidad.

– ¿Cuáles esos valores que quiere que asimile el capital humano de Ifema?

– Los que se practican cada día, no lo que están cincelados a las puertas de la sede de la compañía o en una sala de reuniones. El valor de la palabra de los directivos, ejecutivos y demás trabajadores; la fuerza de la verdad; la ilusión que se pone en lo que se hace; la pasión con la que se trabaja; el espíritu de equipo y, sobre todo, el afán por aprender y superarse cada día.

– ¿Es más profesional hoy en día Ifema?

– Ifema tiene buenos profesionales a los que se les está reconociendo su buen hacer y su trabajo, y que cuentan con un proyecto de futuro claro y definido, con objetivos, fechas, cifras… Tenemos un plan riguroso.

– ¿Es menos política?

– Ifema no es una organización política en absoluto. Eso sí, dos de nuestros socios son administraciones –Ayuntamiento de Madrid y Comunidad de Madrid–, además de la Cámara de Comercio y de la Fundación de la antigua Caja Madrid. Es un consorcio público, pero no queremos funcionar como tal porque nosotros tenemos que ganarnos y fidelizar los clientes día a día. Las organizaciones públicas los tienen asegurados y, en cambio, nosotros tenemos que conquistar cada mañana y cada tarde cuota de mercado y, sobre todo, a ser más competitivos frente a aquéllos que rivalizan con nosotros por el negocio.

– ¿Su elección y la selección del director general, Eduardo López–Puertas, sientan un precedente?

– Creo que haber elegido a un empresario experimentado para dirigir un proyecto puede ser importante porque, en el fondo, se trata de gestionar activos humanos, financieros y materiales.

– Hagamos un DAFO de Ifema. ¿Cuáles son sus debilidades y fortalezas?

– Las tenemos como todos. Nuestra plantilla necesita rejuvenecerse. Tiene una edad media alta con mucha experiencia, pero necesitamos savia nueva para formarla y prepararla para afrontar el futuro. Estamos condicionados por la normativa pública para hacer contrataciones. Deberíamos tener más libertad para competir mejor. Entre las fortalezas, la sólida posición económica. La nuestra es la única feria de España que no recibe subvenciones, no tiene deuda y gana dinero. Y, por último, contar con un proyecto ambicioso de crecimiento y de generación de riqueza para Madrid.

– ¿Penden amenazas comerciales sobre la institución?

– En un mundo tan competitivo como el de hoy en día, sí. Hay mucha competencia, una más honesta que otra. La deshonesta es la que funciona con subvenciones. Para competir se necesita igualdad de condiciones. Nosotros nos disputamos el mercado con las grandes ferias internacionales como Frankfurt, Berlín o París.

– ¿Tiene entre ceja y ceja el Mobile World Congress?

– Yo no me pongo nervioso. Estamos siendo muy observados por nuestra competencia internacional. Desde hace unos meses no nos pierden de vista, están alerta a nuestros movimientos. Hemos puesto en marcha un plan estratégico a cinco años. Vamos a presentar en breve proyectos muy novedosas y extremadamente ambiciosos.

– ¿En qué consisten?

–Anhelamos crecer y ser diferentes. El concepto de feria va a cambiar drásticamente y nosotros queremos liderar esos nuevos tiempos.

– ¿Cómo será ese futuro?

– Muy distinto, con un peso virtual mucho mayor y una digitalización total. Nos convertiremos en prescriptores. Además de vender y organizar ferias, prestaremos otros servicios. Adquirirán mucha importancia los congresos y las convenciones interrelacionadas con ellas. Estamos trabajando en esa línea.

– ¿Puede dar Ifema más a Madrid?

– Ya aportamos mucho. No podemos olvidar que somos el segundo generador de riqueza de Madrid tras el aeropuerto de Barajas. Por cada 100 millones que factura la Institución Ferial de madrid, se originan 2.500 millones para el Producto Interior Bruto madrileño. Tenemos que ser un mayor productor de riqueza para la economía madrileña.

– ¿Está bien dotado tecnológicamente Ifema?

– Nos falta todavía mucho. Estamos bien dotados en infraestructuras, pero tenemos que apostar fuertemente por la digitalización y por la tecnología de led para el exterior. Estamos transformando nuestro departamento de sistemas.

– ¿Cómo ve, desde este despacho, la vida empresarial española?

– España es un gran país. Yo estoy muy orgullosa de ella y creo que todos deberíamos valorarlo mucho más. Hay muy buenos empresarios, muy buenos directivos, muy buenos trabajadores y muy buenas empresas. Nosotros, los españoles, somos el mayor enemigo de España. Los españoles no somos conscientes del reconocimiento internacional que tiene lo español. Deberíamos unirnos todos para conseguir que el país vaya adelante en vez de tirar piedras contra nuestro propio tejado. Deberíamos volcarnos más en darle un valor añadido al proyecto España.

– ¿Se le puede sacar más rendimiento a las instalaciones de Ifema?

– Por supuesto. La rotación de cada metro cuadrado ha subido este año, pero debemos incrementarla mucho más. No es fácil porque estamos condicionados por la estacionalidad y no tenemos otra forma de cubrir esos vacíos con otro tipo de actividadess. Este año vamos a tener 86 ferias, la mayoría propias, pero a ellas hay que sumar congresos, espectáculos, convenciones, simposios… Unos 500 eventos, pero tenemos capacidad para bastantes más. Es imprescindible aumentar la ocupación del metro cuadrado para ser más rentables. Se han celebrado ya conciertos en los pabellones y estamos promoviendo otros al aire libre. Nuestra intención es seguir diversificándonos para sacarle un mayor partido a nuestras dependencias.

EL PERFIL

Gallego de nacimiento y de sentimiento –presume de tierra–, vino a Madrid a estudiar Ingeniería Aeronáutica. Al acabar, en 1972, comenzó su andadura en Alicante como becario de la Empresa Nacional de Aluminio (Endasa). Con solo 26 años fue nombrado responsable de Ingeniería y un lustro más tarde se le encarga la exportación como director de Marketing y Comercial de la compañía. Con sólo 3.000 euros funda en 1986 Iberalum, que fue adquirida en 1990 por la canadiense Alcan. Se mantiene seis años como máximo responsable de esta multinacional en la Península Ibérica. Vuelve a empezar en 1996 creando Alibérico que, actualmente, con 35 empresas y 17 fábricas en cuatro continentes, se ha convertido en el primer grupo privado español y el primero familiar europeo en el sector del aluminio.

Source: The PPP Economy

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