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Sunday, May 16, 2021

Brexit: España se la juega


Me quiere. No me quiere. Me quiere. No me quiere… Mientras la Unión Europea deshoja la margarita a la espera de que el próximo 23 de junio se celebre el referéndum en Reino Unido que determinará su permanencia o salida, algunos sectores de la economía española, como el turístico y el financiero, empiezan a temblar.

Si finalmente los británicos se decantaran por marcharse de la UE –lo que se conoce como «Brexit»– uno de los más damnificados sería España, como consecuencia de los estrechos vínculos comerciales y de inversión que existen entre ambos países. Barclays calculó que la salida de Reino Unido podría restar entre un 0,10% y un 0,15% de crecimiento a la eurozona, impacto extrapolable a España, ya que la mayor parte de los flujos de comercio destino Europa se hacen hacia nuestro país en forma de turistas y a través del sector bancario.

Reino Unido es el quinto destino de las exportaciones españolas y su marcha tendría como efecto inmediato la depreciación de la libra frente al euro, lo que encarecería las ventas de nuestras empresas en aquel mercado.

El abaratamiento de la divisa británica también constituiría un mazazo significativo para las empresas españolas con filiales en Reino Unido, al lastrar los beneficios y propiciar cambios regulatorios que terminarían mermando las cuentas de resultados. Según un informe publicado hace unos meses por Afi, Reino Unido supone cerca del 7% de las exportaciones españolas. Asimismo, se trata de un mercado especialmente importante para las industrias automovilística y de aviación, alimentaria y farmacéutica. Un «Brexit» dañaría estos flujos de comercio, pues la confianza de los consumidores británicos y su poder adquisitivo disminuirían drásticamente como consecuencia de la depreciación de la libra. No obstante, si Reino Unido opta por abandonar la UE los efectos sobre el comercio dependerán del modelo de relación bilateral al que lleguen ambas partes y del tiempo que se demoren en alcanzar un nuevo acuerdo.

Golpe a la banca

El «Brexit» golpearía la actividad financiera de forma considerable. Y la banca española destaca como una de las que más apostó por Reino Unido. Desde Fitch ya han advertido de este riesgo para el sector bancario español, cuya exposición a la posible salida triplica la de la media de la UE –es del 16%, frente al 5% de promedio–. De hecho, de los datos del Banco Internacional de Pagos se desprende que las entidades españolas son, tras las estadounidenses y las alemanas, las más expuestas a Reino Unido, y que el riesgo total de nuestro sector roza los 480.000 millones de euros.

Javier Santacruz, profesor del IEB, asegura que en España la principal fuente de contagio del «Brexit» es el sector financiero. Y es que bancos como Santander o Sabadell tienen una importante fuente de negocio en Reino Unido. El impacto que tendría sobre las cuentas de Santander es el más notorio, ya que el 27% del beneficio neto atribuido del banco se genera en UK (frente al 20% de España). «Una depreciación de la libra hasta el entorno de 1,1 euros por libra (GBPEUR) supondría una merma de entre el 3 y el 4% del beneficio neto atribuido entre 2016 y 2017». Santacruz piensa que este banco también se vería afectado por una subida de la tasa de morosidad, debido a una menor actividad económica y a un estancamiento de la renta disponible.

Santiago Carbó, catedrático de Economía de la Bangor University e investigador de Funcas, corrobora que la salida de Reino Unido de la UE sería una mala noticia para España, aunque cree que se intentarían minimizar los daños con algún tipo de acuerdo para que tuviera un status parecido al de Noruega o Suiza. En cualquier caso, el proceso de desconexión requeriría años para completarse. En el corto plazo, explica Carbó, habría un caos en la UE, ya que Reino Unido afrontaría una recesión con efectos de arrastre importantes para el resto de los países miembro.

El investigador de Funcas opina que el impacto tenderá a minimizare, incluso si gana el «Leave». Más allá de la importante exposición de los bancos españoles a Reino Unido y de que el turismo podría verse afectado, las empresas españolas de construcción e ingeniería también sufrirían. Sin embargo, «el principal riesgo es el efecto negativo sobre el proceso de integración europea y las consecuencias a largo plazo», destaca Carbó.

El «Brexit» también supondría un revés para el mercado inmobiliario, donde el peso de los extranjeros cada vez es mayor y los británicos conforman el grupo de compradores de casa por antonomasia –con el 22,35% de las adquisiciones–, seguidos de franceses y alemanes. Pero la depreciación de la libra y la pérdida de poder adquisitivo podrían frenar las compras de unos turistas que, al pasar largas estancias y atraídos por la bajada de precios, optaron por comprar vivienda.

Barreras comerciales

El referéndum se ha convertido, junto con la reconversión de la economía china, en uno de los factores básicos de incertidumbre sobre la economía mundial. El FMI alertó de que el «Brexit» conllevaría «un shock» económico, y calculó que podría restar un 9,5% al PIB de Reino Unido. Pero la salida de los británicos también constituiría un varapalo para la economía europea, ya que se trata de un mercado estratégico para todos los socios. Londres es la plaza financiera no sólo de Europa, sino una de las más importantes del mundo. Y el «Brexit» podría cuestionar el papel de la City como centro financiero.

Santacruz explica que la primera consecuencia de la hipotética salida de Reino Unido es, sin duda, el establecimiento de barreras comerciales, tanto arancelarias (un impuesto sobre las importaciones) como no arancelarias del tipo regulatorio, estándares sanitarios o medioambientales, que implicarían una serie de costes que podrían hacer prohibitivo el intercambio comercial, destruyendo riqueza y eliminando puestos de trabajo. Las relaciones comerciales se deteriorarían de forma inmediata, y en el largo plazo «habría que buscar un equilibro con unas nuevas relaciones bilaterales entre Reino Unido y el resto de Europa», resalta Carbó.

El sector más sensible ante los obstáculos al libre comercio es el financiero. Y por mínimo que pueda ser el coste de la separación las entidades lo repartirían rápidamente entre sus clientes, por lo que algunas operaciones podrían dejar de ser rentables. Además, dada la implantación tanto en Reino Unido como en Europa de todas las empresas que están en la City o que tienen su domicilio social en Reino Unido, las barreras comerciales implican un coste que sufren diariamente y les obliga a reducir de una forma notable sus transacciones. El otro efecto, señala Santacruz, es que Reino Unido se quedaría sin un mercado donde vender sus productos, con lo que se perdería toda la riqueza que generaba en él. «Eso redunda en menos crecimiento económico y menos generación de empleo en Reino Unido y en Europa».

Desde las grandes gestoras y casas de análisis se teme más al «Brexit» que a los comicios españoles. Entre los próximos 23 y 26 de junio se celebrarán el referéndum en Reino Unido y las elecciones generales, pero la consulta británica, piensan los expertos, será determinante en nuestra cita con las urnas. Existen ciertos paralelismos que podrían favorecer a los partidos conservadores. Máxime, si los británicos terminan decantándose por la salida, supuesto bajo el que las bolsas se hundirían y saltarían todas las alarmas.

Pese a que en España llevemos varios meses mirándonos al ombligo, «están pasando demasiadas cosas en la esfera internacional como para andar repitiendo elecciones». Carbó asegura que el «Brexit» inquieta y que las grandes empresas, aunque no le concedan una gran probabilidad, están realizando planes contingentes. «Pero, aparte de eso, nada más. Si gana el «Leave», todas las partes tenderán a minimizar los efectos negativos intentando diseñar rápidamente un nuevo marco para Reino Unido en la UE», remarca.

Source: The PPP Economy

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